LA SONRISA DEL ESPÍRITU: "enseñar con una demostración contundente"
LA SONRISA DEL ESPÍRITU
HISTORIAS Y ANÉCDOTAS SOBRE EL HUMOR
EN LA RELIGIOSIDAD
EN LA RELIGIOSIDAD
Pero la fama, el poder, la
riqueza y el éxito no lograban disminuir en el primer ministro su intenso interés
y su devoción al budismo. Se consideraba a sí mismo un budista sencillo:
humilde y devoto, y solía visitar a su maestro Zen para estudiar bajo su
dirección. Él y el maestro Zen parecían entenderse muy bien.
El hecho de que tuviera la
posición de primer ministro, entonces una posición muy encumbrada en la antigua
China, parecía no ejercer influencia sobre sus relaciones. Al parecer, no había
la más leve traza de obsecuencia en el maestro Zen, ni de vana altivez de parte
del ministro, y sus relaciones eran las puramente religiosas que existen entre
un maestro respetado y un discípulo obediente.
Sin embargo, un día, cuando
Kuo Tze I, según su costumbre, visitaba al maestro Zen, le formuló la siguiente
pregunta: “Reverendo Padre: ¿qué
explicación da el budismo del egoísmo?”
La cara del maestro Zen se
puso súbitamente azul, y con un tono extremadamente altanero y desdeñoso se dirigió
al primer ministro de esta manera: “¿Qué
estás diciendo, imbécil?”
Esta salida irrazonable e inesperada
hirió los sentimientos del primer ministro, y una leve expresión de enojo
empezó a mostrarse en su rostro. El maestro Zen sonrió y dijo: “Excelencia,
eso es egoísmo”.


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